The Arms of Sorrow
Desde hace un tiempo he vuelto a escuchar “The Arms of Sorrow”. Es una canción que conozco desde mis inicios en bachiller, de esas cancaciones raras que nadie en mi circulo le gustaria, pero por alguna razón, últimamente la siento más mía que nunca. Siempre me ha enganchado; desde la primera vez que la escuché hubo algo en su energía, en su mezcla de tristeza y fuerza, que me atrapó. Pero a pesar de todo, siempre ha tenido un significado especial para mí.
Con los años uno cambia, las cargas cambian, las exigencias también. Y cuando estás en un momento donde la mente pesa más de lo normal, algunas canciones dejan de ser música y se convierten en un lenguaje interno, un recordatorio, en un mensaje que siempre estuvo ahí esperando a que tú estuvieras listo para escucharlo de verdad.
The Arms of Sorrow siempre me transmitió esa sensación de caída lenta, no dramática, sino silenciosa. Un desgaste que nadie ve pero que te acompaña.
Sin embargo, esta vez no la escucho desde el dolor, sino desde la claridad.
La canción habla de sentirse atrapado, de reconocer que parte de ese peso viene de uno mismo, de esa costumbre de aguantar más de la cuenta, de empujar sin freno, de pretender que siempre se puede… Y eso me tocó.
Porque por mucho tiempo pensé que estar “bien” era seguir funcionando, aunque por dentro estuviera arrastrando cosas que no decía. Lo que me sorprende es que, en medio de toda esa intensidad, “The Arms of Sorrow” también tiene una chispa de esperanza. Ese momento donde el artista se da cuenta de que no puede seguir cayendo y decide luchar contra esa misma inercia que lo ha estado hundiendo…Ese punto donde la lucidez duele, pero ilumina.
Ahí es donde conecté esta vez. La he escuchado repetida, a veces en silencio, a veces de camino, y cada vez siento algo distinto. No me hunde; Me impulsa. Me recuerda que incluso cuando uno siente que ya va por el piso, tener conciencia de eso es una forma de levantarse.
Es como si me dijera:
“No estás destinado a quedarte aquí. Solo estás reconociendo lo que necesitas soltar.”
Hoy escucho “The Arms of Sorrow” no como un himno de caída, sino como una transición.
Como ese punto donde uno entiende que cargar tantas expectativas, tantas exigencias internas, tanta presión… no es el camino. Y que admitirlo no te debilita…te libera.
Esta canción me acompañó en momentos donde solo la sentía. Ahora me acompaña en un momento donde la comprendo, y en esa comprensión encontré fuerza. Porque es cierto: a veces pareciera que estamos cayendo, pero muchas veces esa caída no es un final… Es el impulso antes de un salto, el espacio justo antes del cambio, la pausa donde uno toma aire para volver a subir distinto… y eso es lo que siento ahora.
“The Arms of Sorrow” no solo me engancha, me despierta. Me recuerda que incluso en los días pesados, sigo avanzando, sigo consciente, sigo creciendo gracias a DIos. Y que cada vez que vuelvo a esa canción, encuentro otra razón para levantarme más fuerte que la vez anterior.
